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Carlo Verdone
| Biografia |
Hijo del crítico y profesor de historia del cine Mario Verdone, consiguió el diploma de dirección en el Centro Sperimentale di Cinematografia y se licenció en letras. Tras sus inicios en el cabaret, obtuvo un éxito notable con su participación en el programa televisivo “Non Stop “(1979). Al año siguiente debutó detrás de la cámara con “Un sacco bello”, donde tuvo la oportunidad de poner de manifiesto su habilidad dando vida a varios tipos muy divertidos. En “Bianco, rosso e Verdone” (1981) confirmó su maestría, prestando mayor atención a la profundización psicológica de los personajes. En “Borotalco” (1982) se desplazó hacia los tonos más tradicionales de la comedia sofisticada, con resultados mejores que en la siguiente “Acqua e sapone” (1983). Tras trabajar con Sordi - que firmó también la dirección - en “In viaggio con papà” (1982), dirigió las menos logradas “I due carabinieri” (1984) y “Troppo forte” (1986), donde el riesgo de caer en el manierismo asoma de forma preocupante. Consciente de correr el riesgo del costumbrismo, Verdone eligió una forma más madura de contar historias en “Io e mia sorella” (1987), donde entre las risas se entreve una nota de melancolía que a menudo (y es una lástima) deja en segundo plano. Entre análisis social y crítica de costumbres, “Compagni di scuola” (1988) sigue siendo su película más convincente, en virtud de su dimensión coral y su guión compacto, que pisa con decisión el pedal de la maldad. Más adelante, entre numerosos resultados cuestionables o repetitivos (“Il bambino e il poliziotto”, 1989; “Stasera a casa di Alice”, 1990; “Al lupo, al lupo!”, 1992; “Viaggi di nozze”, 1995; “Sono pazzo di Iris Blond”, 1996; “C'era un cinese in coma”, 2000), hay que señalar como logradas excepciones “Maledetto il giorno che t’ho incontrato” (1992), casi ejemplar en el esbozo de la delicada historia de amor entre dos neuróticos; “Perdiamoci di vista” (1994), en la que ridiculiza con una cierta eficacia de la llamada televisión del dolor; “Gallo cedrone” (1998), que actualiza a nuestra época el venenoso sarcasmo de Sordi en la caracterización de los peores vicios de los italianos.
Entre las últimas películas realizadas por el director romano recordamos "Ma che colpa abbiamo noi" (2002) y "L'amore è eterno finché dura" (2003), unas representaciones "melancómicas" de la sociedad y el mundo del espectáculo, de las relaciones privadas y las incertidumbres individuales. |
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